Cómo sobrevivimos a la cuarentena

Autor del texto: Оксана Моргунова

Felicítennos, ¡Hemos sobrevivido! Guatemala eliminó la estricta cuarentena, se abrieron las fronteras, en las calles reaparecieron los buses y las personas están más tranquilas y alegres. Pareciera que al fin nos podemos relajar, pero todavía falta.

Después de la cuarentena la vida en la clínica casi no ha cambiado; todavía hay 4 voluntarios, todavía no hay suficientes medicamentos y todavía no pueden venir nuevas personas.

A inicios de octubre, cuando el presidente de Guatemala abrió las fronteras y nosotros el champagne, los precios de los vuelos se elevaron bastante y se volvieron inaccesibles. Esto significa que los nuevos voluntarios todavía no pueden llegar a la clínica y que Ana, Rafael y Masha no pueden irse de vacaciones o regresar a sus países. Hace poco se unió al equipo el doctor guatemalteco Marco Sánchez Müller, que vino a ayudar a la clínica.

A pesar de todas las dificultades, los muchachos no se desaniman, dicen que ya se acostumbraron. Incluso han decidido alargar su voluntariado hasta que venga un nuevo equipo de voluntarios.

Fue difícil, pero nos tocó acostumbrarnos. Durante la cuarentena íbamos a Momostenango, la ciudad más cercana, a comprar productos. Eso era todo. El resto del tiempo intentabamos distraernos con algo más; leíamos, estudiábamos, mirábamos películas… Durante tres semanas tuvimos nuestra propia cuarentena  dentro de la cuarentena, tras haber estado en contacto con un paciente que posiblemente estaba infectado con coronavirus. No salíamos más allá del territorio de la clínica, las personas locales nos traían la comida del mercado. Esto era pesado moralmente, pero es algo imposible de entender hasta que no estás en esa situación. En Moscú aunque sea puedes ver Netflix y ordenar comida a domicilio, incluso encerrado en tu casa. En cambio, aquí no hay absolutamente nada, pero de alguna manera sobrevivimos.” Cuenta María Kisileva, que lleva trabajando de administradora en la clínica 8 meses, en lugar de los 6 establecidos.

Y mientras los reclutadores buscan boletos baratos y nuevos voluntarios, los muchachos intentan encontrar la posibilidad de conseguir medicamentos dentro de Guatemala, ya que como no hay personas nuevas, tampoco hay ayuda humanitaria. Dicen que es caro comprarlos, pero los medicamentos se están acabando:
Aquí incluso un paquete común de antidiarreico cuesta $1.50, esto es 10 veces más caro que en Rusia. Estamos pensando en ir a Honduras por las donaciones (en forma de medicamentos, de la amigable organización “Esperanza”), pero para esto se necesita una prueba PCR de coronavirus. La más barata cuesta aproximadamente $88. Con este dinero se pueden comprar dos bolígrafos de insulina, y se necesitaría hacer pruebas para la salida y la entrada al país, para dos personas. Te toca escoger, como dicen.” Explica Masha.

Pero salir a Honduras no es sólo caro, sino también difícil: Guatemala eliminó la cuarentena estricta, ahora la clínica atiende no sólo emergencias y las personas que esperaron medio año su cita con el doctor son muchas. Si dos voluntarios van por los medicamentos los otros dos no van a poder lidiar con el flujo de pacientes. Pero seguramente vamos a encontrar una salida, o al menos eso creemos.

En el proyecto Health & Help en Nicaragua las cosas no van tan bien: debido a la cuarentena el nuevo equipo de médicos voluntarios no pudo venir y la clínica temporalmente no está trabajando. La clínica está siendo cuidada por nuestro administrador voluntario, Omar. Él continúa dando medicamentos recetados a los pacientes crónicos.

Toda la aldea espera con ansias la apertura de la clínica. Especialmente aquellos, cuya vida depende completamente de Health & Help. Por ejemplo, doña Rosa, que es una mujer con diabetes, sigue viniendo por su insulina y otros medicamentos. Hace poco yo mismo compré un poco de medicamentos para complementar las reservas, el dinero no alcanzó para un lote grande pero podemos cubrir un par de meses. Otros habitantes locales también vienen por sus medicamentos, en cuanto venga el nuevo médico vamos a tener que rellenar nuestras reservas de la farmacia” cuenta Omar.

 Pero no piensen que durante el tiempo de la pandemia nuestra clínica bajó la guardia, al contrario, durante este tiempo logramos hacer una enorme cantidad de trabajo con nuestro equipo en línea en el desarrollo de nuestro sitio web, redes sociales y promoción del proyecto en distintas plataformas mediáticas.

Establecimos la estrategia de desarrollo del proyecto, definimos los objetivos y distribuimos las funciones dentro del equipo, sobre las cuales estamos trabajando activamente. Estas van dirigidas principalmente al mejoramiento de los procesos de trabajo ya existentes, como lo son el reclutamiento y preparación de voluntarios, relaciones públicas y marketing en redes sociales, la búsqueda de subsidios, creación de informes financieros y analíticos, mejoramiento de las traducciones textuales, colecta de fondos y mucho más.” Nos comparte los resultados Karina Basharova, una de las fundadoras de Health & Help.

Cualquier crisis, por más difícil que sea, es un tiempo de oportunidades, solamente necesitamos verlas a tiempo y tomarlas de la cola. Por eso intentamos sacarle a la pandemia todo el beneficio para nuestro proyecto. ¿Y las dificultades? Ellas son nuestro hábitat natural, hace mucho que nos acostumbramos a ellas. Gracias por permitirnos desarrollarnos y ser mejores en estos tiempos tan complicados.

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